WWE es demasiado gigante para importarle tu opinión

Articulo

Después de años de no presentarse en Puerto Rico, WWE, la empresa de lucha libre más grande del mundo se presentó ante 14,000 fanáticos. Para muchos, era un tiempo especial. La empresa ha pasado por varias críticas, pero para el fanático boricua, eso era lo de menos. Muchos querían ver a las superestrellas que disfrutan por cable o incluso, por Wapa televisión. Se habría prometido mucho y la máquina de propaganda de Hugo Savinovich, que está asociada a los promotores para traer el espectáculo, publicó con bombos y platillos el arribo de grandes estrellas como: Sasha Banks, Becky Lynch, Rey Mysterio, Ricochet, entre otros. Sin embargo, luego de lo sucedido el sábado, es claro que el espectáculo fue un desastre.

Estrellas que se habían prometido como Sasha Banks o el mismo Cesaro no estuvieron en el evento. Enfrentamiento que estuvieron promocionados fueron cambiados a última hora. Mas luchas con descalificaciones fueron presentada a una fanaticada que hace cuatro semanas habría presenciado a través del WWE Network como una lucha en Hell in a Cell terminó en descalificación. Para muchos fieles de la WWE, que defendieron a la empresa, incluso de tan nefasto final hace semanas, el WWE Live Experience en Puerto Rico fue una bofetada en la cara que abriría los ojos.

Lo que intensifica esta discusión es que ahora, después de hace años de estricto monopolio, la WWE no está sola en su presentación de lucha libre a larga escala. Los miércoles ya han presenciado el auge de All Elite Wrestling (AEW) de la familia billonaria, Khan (lo mismos dueños del equipo de los Jacksonville Jaguars), cuyo producto fresco y luchadores únicos han creado un legítimo producto alternativo. En Japón a WWE se la ha hecho impenetrable, porque New Japan Pro Wrestling (NJPW) sigue aumentando en ingresos y en tamaño de espectáculos – incluso, abriendo taller en Estados Unidos. En escalas más pequeñas, encontramos a Impact Wrestling, Ring of Honor (empresa pequeña, pero con un dueño multibillonario de Estados Unidos en la forma de Sinclair Broadcast) y la misma resurrección a pequeña escala de la National Wrestling Alliance (NWA).

Para los fanáticos de WWE, los escándalos de WWE parecen no acabar. En los últimos años, WWE ha:

  • Liberado una camisa de tono racista (black face) para uno de sus talentos, Jordan Myles. La empresa apenas se habría disculpado por su tono irresponsable y racista, hasta que Myles compartió su sentir en las redes sociales.
  • Aceptado dinero del reino de Arabia Saudita, incluso ante el cruel asesinato del periodista Jamal Khashoggi por parte del reino y sus innumerables violaciones de derechos humanos en su gobierno teocrático autoritario.
  • Ha dejado a sus luchadoras atrás y abandonado su “slogan” de la revolución femenina ante las peticiones de los príncipes del país antes mencionado.
  • Negociado y promocionado en contra del establecimiento de empresas como AEW y ROH, para poder mantener su poderío monopolístico en el mundo de la lucha libre.
  • Traído a Hulk Hogan, a sabiendas de su pasado racista y polémica en pleno año cuando coronan su primer campeón afroamericano.

Estos y otros sorpresivos escándalos por la empresa de Vince McMahon parecerían una crónica de una muerte anunciada para la empresa de larga trayectoria. Pero WWE se ha dado cuenta de algo importante en su presente, ellos son demasiado gigante para fallar.

No importa cuanto el fanático quiera decir que AEW hace sudar a WWE, eso no es verdad. Los años en que una compañía podría afectar directamente y de manera drástica el negocio de WWE se quedaron en los años noventa. Mientras la compañía de los Khan trata de derrumbar al tercer espectáculo de WWE, NXT los miércoles, la megaempresa todavía tiene WWE RAW y WWE SmackDown brindándoles al año ingresos de medio billón de dólares. A WWE no le interesa lo que pienses, porque en este sistema capitalista de frecuente consumo desmedido, ellos siguen ganando. Aun más, bajo la administración de Donald Trump, que está asociada a la empresa.

WWE no depende de los ratings en picadas que han obtenido, ya sus contratos están establecidos para varios años. Además, el día que Vince no pueda o no quiera invertir más a la compañía, siempre vendrá otro billonario a invertir más en ella y poder sacarle ganancias (WWE es una compañía cotizada en la bolsa de valores). Su aparato de promoción es tan grande, que incluso, se pueden dar el lujo de firmar los mejores luchadores independiente, no usarlos y así restringir su utilización para otras empresas.

Si el fanático quiere ver cambios, el apoyo a otras compañías y el boicot a WWE debe ser drástico. Además, deberá hacer algo más allá de ser fanático. Debe ser consciente políticamente y reconocer que el sistema económico actual que ha sido implantado en Estados Unidos favorece enormemente a WWE.  Es con el sistema actual que WWE puede aceptar dinero manchados de sangre y no ofrecerle beneficios de trabajadores a sus luchadores, ni siquiera el derecho a unisonarse. De hecho, WWE no es el único en Estados Unidos, que ha tomado ventaja del sistema actual, que toma con mayor privilegio lo que piensa una empresa multinacional, que lo que opinan su clientes y trabajadores.

Así que, lloren todo lo que quieran, a WWE no le afecta y mucho menos le importa. Ellos solo ven que, en Puerto Rico, cuando vinieron hace 2 años, la fanaticada fue de 11,000 y la del sábado pasado fue de 14,000. En su mundo, WWE nunca solo busca ganancias e ingresos, y ahora mismo, decadencia no es la señal que han recibido.

Emmanuel Figueroa

Emmanuel Figueroa Rosado es un escritor con 4 años de experiencia y colabora con Impacto Estelar en artículos relacionados a la lucha libre boricua. Previamente era el encargado de Lucha Libre en Latino America y el Caribe para Last Word on Pro Wrestling y colaboraba con Dave Meltzer en la información de Puerto Rico para el semanario, Wrestling Observer Newsletter. Actualmente escribe para Last Word on Sports Life Magazine en temas relacionado con las ciencias y reseña de libro de no ficción.

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