¿Por qué la Lucha Libre de Puerto Rico es tan mala?

Articulo

En el día de ayer, una de las páginas aliadas, Wrestling Empire, liberó un vídeo bastante provocador. Josean Montesinos, uno de los fundadores de dicho portal, dispuso de una pregunta que fue eje central en nuestro debate de la semana pasada – cuya segunda parte sale hoy en las plataforma de Wrestling Empire.

Josean en el video antes mencionado, recapitula acerca de nuestra era de oro en la Lucha Libre, recordando que, luchadores de la talla de Bruno Sammartino, Ric Flair y Stan Hansen fueron parte de este territorio. Recuerda lo respetado y monetario que era el territorio comandado por Jovica y Carlos Colón en la década de los ochentas. Luego hace contraste con el estado de la Lucha Libre ahora, como fue degradándose luego de IWA PR, eventualmente para tener compañías desinfladas “que no llegan ni a los 2,000 fanáticos”. Para Josean, el contraste es más arduo, debido al éxito que ha tenido la WWE, AEW y New Japan; creando ingresos millonarios todos los años, mientras nosotros tropezamos con apenas 150 fanáticos.

La cuestión más latente del vídeo viene cuando Josean cuestiona la validez de los veteranos o luchadores modernos que todavía ven ese pasado de oro de la Lucha Libre de manera rescatable. Para él, esto es parte del estancamiento. En su diálogo se ve un cuestionamiento acerca de la evolución del negocio, el porqué de nuestras penas como territorio. De hecho, se podría decir que, este no ve de manera positiva los consejos de veteranos que pudieron o no pudieron haber hecho algo en el pasado, y ahora quieren guiar el futuro. Al final del vídeo, Josean cuestiona lo siguiente: “Ustedes creen… ¿Que la Lucha Libre de antes era tan buena? o creen que… ¿Este sea [señalando a su celular] el factor para que la lucha libre de ahora sea tan mal?”

La Lucha Libre de antes

Primero, para contestar las preguntas de Josean, hay que declarar qué hacía único al territorio de Puerto Rico a finales de los setentas y en los ochentas. Los ochentas eran una época de pico para muchas compañías en Estados Unidos, Japón, México e incluso en Reino Unido. Literalmente, no podías pisar estos países sin percibir su amplia atmósfera luchística. Japón se había dividido en dos imperios, All Japan Pro Wrestling de Giant Baba y New Japan Pro Wrestling de Antonio Inoki. En México, el monopolio de ingresos lo tenía la EMLL, que se despegaba de la NWA para convertirse en la CMLL; las leyendas cómo el Blue Demon, Rajo de Jalisco y los Hermanos Dinamitas llenaban las imaginaciones de la afición mejicana. En Reino Unido, los sábados en la tarde era para ver World of Sports en ITV; Giant Haystacks, Big Daddy y el propio Dave Finlay entretenían a la gente en la televisión nacional.

En Puerto Rico, por otro lado, la Lucha Libre tuvo que desarrollarse con una mezcla de extranjeros y locales. La dinámica de Capitol Sports Promotion (CSP) creando un ambiente de mezclas, que combinaba mega estrellas del extranjero y desarrollaba algunos luchadores locales, que se convertirían en héroes nacionales en consecuencia. Esto tuvo un efecto refrescante por varias razones. Primero, hizo de CSP al igual que Japón, un paraíso para extranjeros que estaban quemados en los territorios de los Estados Unidos o querían una mejor paga. Cabe recordar que la década de los ochentas, Estados Unidos sufría de una grave expansión y monopolización por parte de Vince McMahon Jr. La era de territorios fructuosa se acababa cada año que pasaba, dejando a dos compañías en la delantera, WWF y Jim Crockett Promotions (la precuela a WCW).

Puerto Rico era un caso especial debido a estas circunstancias. Si eras luchador americano, podías trabajar sin una visa, el pago era en dinero americano y disfrutaba de sus maravillosas playas. A diferencia de Japón, que, aunque pagaba mejor, tenías que viajar hasta el otro extremo del mundo. Puerto Rico estaba justo al sur de Florida con una buena paga en dólares y alrededor de tus compañeros de los territorios. De igual forma, no había tanta barrera cultural como en México; vender a un blanco de Missouri, de rudo, no era cosa difícil. Esto creó una entrada de extranjeros de alto calibre indispensable. De esta manera, nutriendo a los luchadores locales con lo más reciente de los territorios y proveyéndoles diferentes estilos de luchas. Además de luchar con talentos del calibre de Ric Flair.  

De igual forma, los luchadores que se estaban estrenando, debido al ingreso inmenso de dinero y el diseño de los territorios, eran enviados a los estados, a México o a Japón; para poder aprender los estilos que dominaban la era. Savio Vega alguna vez contó que, cuando finalmente dejó de ser guardia de seguridad, al primer territorio que CSP lo envió fue a Mid-South Wrestling de “Cowboy” Bill Watts. Eso es el equivalente a hoy enviar a Mark Davidson a Impact Wrestling por unos meses a desarrollarse.

Bruiser Brody Death - Wrestler Deaths
Extranjeros como Brody y Abdullah hicieron de Puerto Rico un territorio sangriento.

Finalmente, Puerto Rico era crudo en estilo. La sangre, las revueltas, las rocas hacia las cabezas de los rudos. Es notable como todos lo luchadores de la época pintaron a Puerto Rico como un territorio salvaje. De cierta manera esto viene desde la perspectiva de prejuicios de clase, pero no hay duda de que éramos – o todavía somos – una fanaticada morbosa. Busca cualquier video famoso del territorio que se esté pasando en el internet y verás que va a ser la lucha de fuego entre Carlos Colón y Hércules Ayala; alguna barbarie entre Abdullah de Butcher y Bruiser Brody; el famoso video de Invader III explotando de sangre luego de una plancha de Manny Fernández.

Estos elementos glorificaron una época sin límites y nutridas de lo más reciente de la época. Definitivamente estábamos a la par con el mundo, debido a nuestra geografía y los factores antes mencionados. Nuestros luchadores podían aprender de Canadá, México o Japón, sin gastar un centavo, dado a que CSP se beneficiaba a la larga del desarrollo del luchador. Había espacio para el talento local crecer y vivir en parte de la Lucha Libre. Este era un mundo con una fuerte escena global de Lucha Libre, WWF/E no era el único juego grande. Cosa que ha cambiado enormemente en los últimos 30 años.

Así que, para contestar la primera pregunta de Josean, desde el 1977 hasta el 1989, la Lucha Libre de Puerto Rico era tan buena como se recuerda. Sin embargo, esto también tenía que ver con una escena global nutrida, sin monopolios luchísticos; con escenas para trabajar en algunas partes de Estados Unidos y en todo occidente. WWF/E no había acaparado todo EE. UU., ni se había degradado otras partes del globo el negocio, como le terminó ocurriendo al Reino Unido y Australia.

El factor para que la Lucha Libre actual sea tan mala

Avance rápido al 2020 y la Lucha Libre de Puerto Rico está sobreviviendo a través de un suero y con pocas probabilidades de 10 años más de vida. Todos los elementos que hicieron a la lucha del pasado glorioso parecen ser inefectivos. Las compañías apenas hacen una fracción de lo que hizo CSP en los ochentas o la propia IWA PR en el nuevo siglo.  Josean se preguntó, si los veteranos de antes tienen algún punto. Además, puso en cuestión a la tecnología como posible factor al detrimento de la lucha libre en la isla.

Siempre he dicho que los veteranos tienen un punto, pero al revés. Sí, la Lucha Libre de antes fue gloriosa y sí, debemos utilizar cosas que funcionaron antes. Pero, lo que ellos tienen en mente no es en realidad lo que funcionaría ahora. Para ellos, emplear un estilo más vieja escuela, con firme respetos a los veteranos, constante “Kayfabe”, menos lucha aérea, llaves más legitimas y más ángulos tradicionales son la clave para virar el estado depresivo de la lucha libre. Lo que estos “sabios” olvidan es que, todavía ese es nuestro estilo de lucha, no mucho ha cambiado. Seguimos “sobrebookeando” nuestras luchas, las interferencias y descalificaciones son la orden del día. Ni se diga la alabanza a los veteranos, que se apoderan de las partes más altas de la cartelera, relegando a talentos más jóvenes a pisar las primeras luchas – la excusa siendo que, los jóvenes no saben calentar a la fanaticada. Solo han sido tres años de que WWL – ahora La Liga Wrestling – intentara estrategias modernas. La realidad es que, las cosas que funcionaron en el pasado son las más ausente hoy en día.

 Primero, como demostramos anteriormente, la lucha libre en Puerto Rico en los ochentas se mantenía en constante intercambio de talento. Enviado a algunos a diferentes territorios y trayendo a estadías largas a algunos extranjeros. Hoy en día eso requeriría una inversión que las empresas no tienen. Además, las empresas no corren regularmente, haciendo que ese talento esté una fecha y se vaya, con pocas probabilidades de volver. La Lucha Libre de los años de oro se nutría de este intercambio. Los luchadores locales sabían lo que era “golpear recio al estilo japonés” o trabajar llaves mejicanas. Hoy en día, lo más cercano a un tutor es YouTube y eso, si el luchador tiene la disposición de absorber esos estilos. Solo unos pocos como Mecha Wolf 450, Mike Mendoza, Cuervo, El Gentil, entre otros, están dispuestos a educarse de dicha forma. De todos modos, esto no sustituye la experiencia de viajar a diferentes territorios del mundo y poder vivir el estilo. OT Fernández, JC Navarro, Cuervo y Mendoza son los más reciente en intentarlo, demostrando que la excursión es costosa e insuficiente por si sola. Solo Japón, Australia y el Europa tienen una experiencia similar.  

Otro factor que funcionaba era el factor de los territorios. Antes, los territorios eran inmensos corriendo semanalmente y con ingresos exorbitantes. WWE se encargó de eliminar eso en Estados Unidos y su efecto poco a poco llegó a Puerto Rico.

Es aquí donde voy a debatir la premisa de Josean Montesinos. Este hace unas comparaciones con los negocios de New Japan, WWE o All Elite Wrestling (AEW). Esto es una equivalencia falsa. Estas son corporaciones con ingresos millonarios y contratos nacionales en la nación más rica del planeta, con los mejores talentos del mundo – Japón es otro monstruo. Pero, si miras lo que han logrado WWE y NJPW es una monopolización completa del negocio en sus respectivos países.

Muchos olvidan que New Japan también es un imperio, que ha acaparado toda la isla oriental, llevándose lo mejor de los talentos de otras empresas como NOAH y Dragon Gate, más comprando la empresa número uno de lucha libre femenina en el país, STARDOM. De igual forma, WWE ha eliminado su competencia desde a principios del 2000. Convirtiéndose en sinónimo de la Lucha Libre. De ser una compañía popular en el noreste de EE. UU., ahora es el equivalente a la NBA en la Lucha Libre. Así que, comparar un territorio de apéndice como Puerto Rico con estos imperios sería injusto.

Con lo que sí concuerdo es que debemos mirar hacia EE. UU. u otros modelos de negocio. Debemos mirar a la escena independiente. Concuerdo con Josean en que es irritable escuchar a veteranos hablar denigrantemente de las independientes de Estados Unidos, Gran Bretaña o el mismo España, cuando son estas empresas las que están logrando verdaderos ingresos.

Traigo la atención del lector a una pequeña empresa en el centro de California, Pro Wrestling Guerrilla (PWG). Ahora bien, PWG es una empresa que muchos han escuchado y pocos han visto, fuera de sus “highlights” en donde salen volando desde los cielos talentos como Ricochet, Will Ospreay, The Young Bucks, incluso Kevin Owens. PWG siempre se reunió en un lugar caluroso, en el American Legion Hall, donde solo cabían cuatrocientos personas. En Puerto Rico pensar en esa cantidad, previamente era imaginar pérdidas económicas. Sin embargo, PWG fue de los primeros en aceptar que la maquinaria de WWE solo daba para dicha capacidad.

Guerrilla Tactics: How PWG lost their stars to WWE but still kept ...
Roderick Strong y Ricochet fueron elementos centrales para PWG antes de ir a WWE.

¿Qué hizo PWG que los hace ahora tan especial? Mezclaron lo mejor del talento independiente y local; dejaron atrás las fantasías de traer talentos ex WWE para llenar su espectáculo. Mezclaron jóvenes que cobraban algo racional, como Kevin Steen (Owens), El Genérico (Sami Zayn), Adam Cole o Roderick Strong, con talentos locales que daban bajo costo. Luego, dejaron atrás la noción de una taquilla barata. Si querías ver el mejor talento no firmado por WWE, debías al menos poner un buen boleto. Esto alejó a los fanáticos pasajeros y dejó entrar a los profundos, los llamados “hardcorosos”. El resultado de este desarrollo a comienzos del 2003 es el siguiente:

  • Todos los espectáculos de PWG desde el 2010 son un todo vendido.
  • PWG atrajo un aura especial que hizo se una parada codiciada por varios luchadores. Al menos una gran porción de los campeones mundiales de la WWE en los últimos 5 años ha pasado por la empresa, incluso el actual Campeón Mundial de la WWE, Drew McIntyre.
  • El promedio por taquilla era $65, haciendo de un ingreso por noche de $27,000. Actualmente se mudaron del “American Legion Hall” al teatro en Los Ángeles y sus ingresos aumentaron a $67,500 por evento.
  • A parte de vender espectáculos, sus DVD son la única manera de conseguirlo, eliminando la idea de que deben tener en la actualidad de “streaming”.

Lo que quiero traer con el ejemplo de PWG es que, esta era hasta hace poco una empresa en un pequeño lugar de California, sin calefacción, sin nombres grandes de la WWE, con algún talento local mezclado con extranjeros que para los ojos de estos “veteranos” no funcionaría. Pero la realidad es que ha funcionado debido a que, Excalibur (dueño de PWG y narrador de AEW) y Súper Dragon se dieron cuenta que el fanático casual ya tiene a WWE. Lo que queda afuera es el fanático puro, el que ama la lucha libre global.

En Puerto Rico todavía perseguimos al fan que gasta $5 a $10 dólares en taquillas y compra una empanadilla para llenarse. Nos ponemos sentimentales con la familia y queremos dejar precios bajos para que todos entren. La realidad es que, esto no es la década del ochenta. El fanático puro, “hardcore”, es más viables fuera de la WWE porque gasta más en productos. Esto es una paradoja que Brandon Howard Thurston alguna vez encontró: hay menos fanáticos que antes de la Lucha Libre; los que hay son mayormente de 50 años en adelante. Sin embargo, los que quedan, incluso los más jóvenes gastan cerca de $90 por personas para consumir Lucha Libre – sin contar el costo fin de semana de WrestleMania. Esto es el esquema que hemos ignorado y que verdaderamente deja ingresos brutos exorbitantes.

¿Cómo PWG pudo crear estrellas locales como Jeff Cobb, Samoa Joe o los Young Bucks? Los hicieron luchar entre estrellas de otros rincones del mundo. PWG traía a una Kenny Omega que se estaba desarrollando en Japón; a un joven WALTER que solo era conocido en Alemania; a un Will Ospreay que apenas tenía su gran lucha con Ricochet en Japón. PWG invertía, mezclaba y desarrollaba. A la larga, dejando un legado envidiable. Como última nota, PWG tiene un torneo famoso llamado Battle of Los Ángeles (BOLA). Son tres días desde viernes hasta el domingo, con el lunes siendo feriado, en septiembre. Siempre ha sido un fin de semana con todo vendido y las mejores estrellas internacionales de las independientes. Desde que se movieron al nuevo teatro, con taquillas más altas, el ingreso bruto total de PWG por BOLA es de cerca de $175,000 a $225,000. Todo eso del fanático “hardcore” que para las leyendas es alguien que vive del internet y no se baña.  

¡Y PWG no es la única! En Illinois, All American Wrestling (AAW), llena cerca de 500 fanáticos que pagan su buen dinero (cerca de $25 en adelante) para poder desarrollar estrellas locales con los mejores luchadores de la escena internacional independiente. De igual forma Over the Top Wrestling (OTT) en Irlanda, Rev Pro en Londres… La misma España y Chile tienen empresas nacientes que hacen mejores ganancias siguiendo un modelo similar.  

Últimamente, al parecer el único que ha recibido este mensaje has sido Hugo Savinovich, con sus eventos de MysterioMania. Sus espectáculos mezclan talento local con internacionales notables. Incluso, usando el factor WWE con ex talentos de la empresa. Ellos al momento han podido entender la situación precaria. Brinda $15 al fanático causal y más de $70 al que quiere ver sus estrellas favoritas de cerca, incluso sentándose al filo del cuadrilátero.  La Liga en ciertos momentos ha podido comprender la idea de unir a fanáticos más leales en espacios modernos, pero su situación económica hace que no traigan del extranjero para verdaderamente crear una empresa vibrante.

La razón por la cual la Lucha Libre local es tan mala es porque educamos a los fanáticos a amar el pasado, a anhelarlo. No queremos desarrollar al fanático que verdaderamente invierte, el que va a “Hot Topic” in compra camisas del Bullet Club o Los Ingobernables de Japón. Los luchadores locales también trabajan con esa mentalidad, y, si no la tienen, la mayoría de los veteranos se los hace pensar igual. Nuestro estilo es pobre, no tenemos un talento educado o envidiable, simplemente tenemos talentos que nunca se desarrollarán en su potencial porque todos tienen una noción equivocada del pasado – desde el luchador novato hasta el veterano más respetado. No se puede emplear estilos diferentes o populares, porque solo puñado en la isla los sabe enseñar (e.g. Espíritu Pro Wrestling). Incluso, este puñado no ha podido experimentarlos en vivo en otros países, debido al estancamiento de la escena.

 No fuimos un territorio envidiable por nuestros luchadores o estilo solamente. ¡No! Teníamos un intercambio constante que nos mantenía actualizados. Además, comprendíamos el contexto en que se hacían los negocios. Se piensa todavía en el fanático que observa WAPA televisión, que no gasta más de $12 por persona. Creen que, si capturan la magia que hizo legendaria al Invader o Carlos Colón, seguramente las canchas se llenarán. Incluso, creen que es posible, regularmente, llenar más de 1,000 fanáticos por espectáculo. Y es por esto que, está tan mal la Lucha Libre. No porque llegó el celular ni porque murió el “Kayfabe”.

Emmanuel Figueroa

Emmanuel Figueroa Rosado es un escritor con 5 años de experiencia y colabora con Impacto Estelar en artículos relacionados a la lucha libre boricua. Previamente era el encargado de Lucha Libre en Latinoamérica y el Caribe para Last Word on Pro Wrestling y colaboró con Dave Meltzer en la información de Puerto Rico para el semanario, The Wrestling Observer. También escribe para otros portales como LWOS Life Magazine, Lessons in History y Dialogue& Discourse.

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