ESp La evolución de Espíritu Pro Wrestling Dojo y su Master Series

La evolución de Espíritu Pro Wrestling Dojo y su Master Series

Puerto Rico Reportaje
Emmanuel Figueroa hace un regreso a Impacto Estelar con un detallado resumen/reseña del más reciente evento del Espiritu Pro Wrestling Dojo, Master Series, involucrando el legendario Negro Navarro.

Enlace Interno: La chapuceria de WWC.

Era el 30 de marzo de 2019. El Complejo Atlético Edgard Martínez de Dorado era sede de un experimento luchístico. Novatos se preparaban para hacer su debut ante 185 personas con apenas un año de experiencia. Era la búsqueda de un cambio, en cómo se hacía la lucha libre en Puerto Rico. Mientras el mundo globalizado de la lucha libre experimentaba con nuevas mezclas de estilo, Puerto Rico permanecía estancado en sus viejas mañas y con una escena debilitada.

Esa noche las jóvenes promesas que desfilaron apenas tenían un físico impresionante y todavía no tenían el “timing” al moverse dentro del cuadrilátero. Una previa que escribí para Last Word on Sports delata los fresco que era en ese momento el evento: No lastimes a quien después no puedas matar. Desde el título hasta la presentación de los luchadores se notaba un cambio de paradigma. Espíritu quería dejar atrás los elementos coloquiales y repetitivos que habían estancado la lucha libre puertorriqueña.

Igualmente, querían crear un puente entre veteranos experimentados y una nueva sepa que no necesariamente veían solamente la lucha libre local y la WWE. Apostó a una atmosfera de deporte profesional en vez de entretenimiento y actores; a un estilo que introdujera con mayor protagonismo el Strong Style de Japón y el ras de lona británico.

La previa a la que aludo describe completamente lo foráneo que era el experimento. Del Gentil escribí que “traía un estilo similar al llaveo europeo”. De Samuel Olmo – que dudo que pesara más de 150 libras en ese momento – solo sabía que tenía un trasfondo en karate y que era la figura más prometedora de la escuela de lucha. Acerca de Manú que era “un exatleta de lucha olímpica y que ha competido a nivel universitario… un proyecto en crecimiento que a futuro seguramente se convertirá en una máquina de la lucha libre puertorriqueña”.

Estos eran los que al menos sabía algo de ellos. Mi sorpresa fue mayor al descubrir otros nuevos prospectos. Todavía recuerdo mi asombro ante lo inmenso que se veía Baltazar Bruno; lo diferente que se veía Androide787; los rasgos prometedores dentro del cuadrilátero de Yaide.

Esa noche, el primer espectáculo de Espíritu Pro Wrestling Dojo, traería una nueva sepa que poco a poco se ha dejado sentir en múltiples empresas de la isla. Tres años más tarde y Espíritu a continuado con una línea de eventos, contenido de iPPV en Independent Wrestling TV y una imagen refrescante, cuyos luchadores se han insertado en las numerosas compañías locales de lucha libre (WWC, LAWE, IWA PR, entre otros).

En la noche del domingo asistí a su evento más reciente: Master Series. Era en su nueva localidad en el área metropolitana, con todo sobrevendido y una multitud variada. Ya sea por la incursión del Conejo Malo en la lucha, los intentos de los “influencers” en promover el deporte o la reciente racha de eventos exitosos, la atmosfera en Espíritu emulaba más a un evento de lucha libre en Edimburgo que la vieja cancha calurosa con las empanadillas de siempre.

Los cambios en los físicos y en el ritmo de lucha de aquellos polluelos que había visto en persona en el primer evento se habían esfumado. Olmos ha crecido y se nota que está cómodo, ha sabido controlar su increíble atletismo dentro del cuadrilátero.

Baltazar Bruno, aunque igual de imponente de la primera vez que lo vi, aparenta haber encontrado su voz y su interacción dentro y fuera del ring ha mejorado enormemente. El Hijo del Enigma, de ser un proyecto en pañales que me habían comentado, se ha vuelto en todo un luchador multifacético – de hecho probablemente tiene la mejor mercancía actualmente en la lucha libre puertorriqueña. Androide787 ha incrementado su físico y en psicología comienza a dar pasos grandes. Hace dos años era impensable verlo contar una historia.

Master Series más que una evolución de la compañía es una imposición. No tan solo se impone un estilo de lucha de más alto contacto y mejor calidad al ras de lona, pero domina una imagen fresca que abandona los convencionalismos que achacan todavía a la lucha libre puertorriqueña.

Tomemos a Mike Mendoza y su reto abierto. Siempre he pensado – y todavía afirmo – que Mendoza estuvo adelantado a su tiempo cuando entró en escena. Todavía mantiene sus golpes de alto impacto y su hipnotizante velocidad, él y 450 son los pocos luchadores puertorriqueños que han podido adaptarse al estilo Strong Style que ha dominado la lucha libre en los últimos 5 años.

Toda esta habilidad y experiencia la puso a la disposición de un talento más joven, “El Académico” Alfredo Méliès. La lucha probablemente fue la mejor o la segunda mejor de la noche e hizo sentido en todas sus estructuras. No hubo “gimmicks” innecesarios, tampoco se extendieron luchando la mitad del encuentro en las afueras.

Igualmente, el evento estelar demostró el desarrollo que ha tenido Manú. En el pasado, Manú era un talento de gran promesa y a la misma vez el más frustrante del dojo. Era paralelamente un físico imponente y una alta voz de quejas, dejando que su interacción con el público tomara más tiempo de lo que hacía en el ring.

El domingo se vio más enfocado en ser la bestia de fuerza bruta que todos queremos, atropellando a la competencia y viéndose legítimo. De manera impresionante – y de cierto modo lo más que asusta – todavía queda espacio para crecer (específicamente su imagen ante las cámaras y las entrevistas).

Pero ¿continúa el proyecto que se propuso el dojo? Una radiografía a los nuevos talentos de Master Series lo confirma. La lucha del Negro Navarro y Espartaco contra El Gentil e Hijo del Enigma confirma que este último es el próximo en explotar. Ser un talento tan joven y atreverse llavear con el maestro Navarro demuestra la confianza que le tienen sus entrenadores y lo que esperan de él (de hecho, todos deben darse la vuelta y ver su lucha contra Manú para entender a lo que me refiero).

De manera similar, los prospectos como “Reckless” Harry Williams y Félix Aldea son talentos que hay que vigilar. Las mujeres que se están desarrollando en el Dojo podrían ser en un futuro no muy lejano una nueva sepa de luchadoras que permearán en las empresas locales.

Al final de Master Series, el mes de noviembre se perfila como el evento magno. Aunque no hay fechas anunciadas, la gran lucha, Portillo vs. Mendoza, será la gran taquilla y con una alta posibilidad de atraer a muchos fanáticos casuales (esperemos con el mismo demográfico variado que se observó). Queda por ver si continuará la llegada de talentos extranjeros que enriquezcan el desarrollo de los estudiantes.

Este último dato es el más importante. Lo que hace diferente al dojo de otras escuelas es que sus maestros comprenden el mundo cambiante de la lucha libre. Reconocen que la isla no puede ser esclava de la nostalgia y que integrando la experiencia global de diferentes figuras, como fue el seminario de Negro Navarro, los aprendices obtienen un entrenamiento actualizado.

Lo que está creando el dojo es una camada de talentos adaptables a cualquier ambiente y receptivo a las exigencias de la lucha moderna. La esperanza es tener luchadores que no tan solo esperen el llamado de WWE, sino también de México, Europa, Japón y las mismas empresas independientes de los Estados Unidos. Esperemos que Espíritu continúe evolucionando hacia esta meta.


AB Morales

Creador de Impacto Estelar, fanático de la lucha libre por casi 20 años, observador de mas de 20 horas por semana de lo mismo. Amador del anime y videojuegos semi-clásicos. He sido escritor sobre la lucha libre por 3 años, creando una reputación como uno de los mas honestos y confiables reporteros de la lucha libre en la isla de Puerto Rico. Por lo menos eso me dicen.